El acero quirúrgico es un material resistente y duradero que no se oxida ni se oscurece. Para cuidarlo, puedes seguir estos consejos:
Limpieza: Lava con agua tibia y jabón suave, o con un jabón especial para acero quirúrgico. Puedes usar un cepillo de dientes suave o un paño para frotar.
Secado: Seca bien con un paño suave.
Desinfección: Para accesorios que tocan la piel, puedes pasar un algodón con alcohol isopropílico al 70%.
Pulido: Usa un paño para joyería o un poco de pasta de dientes no abrasiva para manchas.
Almacenamiento: Guarda en un lugar seco y separado para que no se raye.
Evita productos químicos: No expongas a perfumes, cremas, detergentes, lociones, maquillaje, etc.